Lectura preparada por Alejandro Pérez
Introducción
Alfonsina Storni fue una poetisa y escritora argentina vinculada con el modernismo. Murió el 25 de octubre de 1938 (46 años) por el machismo que sufrió. Murió por ahogamiento.
Le diagnosticaron cáncer de mama del cual fue operada. A pedido de un medio periodístico Storni se realizó un estudio de quirología, cuyo diagnóstico no fue acertado. Esto la deprimió aún más y le provocó un cambio radical en su carácter que la llevó a descartar los tratamientos médicos para combatir la enfermedad.
Poemas
CONVERSACIÓN (Poesías, 1916-1921)
Dios te perdone al fin tanta tortura;
Bien que a tu mano la movió el despecho
Y daga fina hundísteme en el pecho.
Que no te sea la existencia dura.
Que una vez más conozca la amargura
Importa poco; el corazón deshecho;
Aprende más con tu impiedad. Bien hecho;
Gracias, amigo, que esto me depura.
Iba teniendo una sospecha vaga
De que la llama del placer se apaga
Poquito a poco en el camino humano.
Temblaba acaso por su leve abrigo,
Pero inquietud me ahorras, buen amigo,
Que de un golpe la ciegas con tu mano.
LA INÚTIL PRIMAVERA (Poesías, 1916-1921)
Veintiocho veces van que yo la veo
Trabajando capullos del rosal:
Llegó cumpliendo ardiente mi deseo,
Cuando la tuve todo ha sido igual.
Preparé un himno y se murió en gorjeo,
Me eché a ser río y terminé canal.
—En otra primavera… Devaneo.
Ya está de nuevo y sigo con mi mal.
Veintiocho veces van. De diez ya guardo
Memoria triste de aquel paso tardo
Con que los días del invierno van
Hollando el alma para hacerle casa.
Veintiocho veces van que inútil pasa.
¿Cuántas por verla aún me faltarán?
LO INACABABLE (Poesías, 1916-1921)
No tienes tú la culpa si en tus manos
mi amor se deshojó como una rosa:
Vendrá la primavera y habrá flores…
El tronco seco dará nuevas hojas.
Las lágrimas vertidas se harán perlas
de un collar nuevo; romperá la sombra
un sol precioso que dará a las venas
la savia fresca, loca y bullidora.
Tú seguirás tu ruta; yo la mía
y ambos, libertos, como mariposas
perderemos el polen de las alas
y hallaremos más polen en la flora.
Las palabras se secan como ríos
y los besos se secan como rosas,
pero por cada muerte siete vidas
buscan los labios demandando aurora.
Más… ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera!
¡Y toda primavera que se esboza
es un cadáver más que adquiere vida
y es un capullo más que se deshoja!
EL LEÓN (Languidez, 1920)
Entre barrotes negros, la dorada melena
Paseas lentamente, y te tiendes por fin
Descansando los tristes ojos sobre la arena
Que brilla en los angostos senderos del jardín.
Bajo el sol de la tarde te has quedado sereno
Y ante tus ojos pasa, fresca y primaveral,
La niña de quince años con su esponjado seno:
¿Sueñas echarle garras, oh goloso animal?
Miro tus grandes uñas, inútiles y corvas;
Se abren tus fauces; veo el inútil molar,
E inútiles como ellos van tus miradas torvas
A morir en el hombre que te viene a mirar.
El hombre que te mira tiene las manos finas,
Tiene los ojos fijos y claros como tú.
Se sonríe al mirarte. Tiene las manos finas,
León, los ojos tiene como los tienes tú.
Un día, suavemente, con sus corteses modos
Hizo el hombre la jaula para encerrarte allí,
Y ahora te contempla, apoyado de codos,
Sobre el hierro prudente que lo aparta de ti.
No cede. Bien lo sabes. Diez veces en un día
Tu cuerpo contra el hierro carcelario se fue:
Diez veces contra el hierro fue inútil tu porfía.
Tus ojos, muy lejanos, hoy dicen: ¿para qué?
No obstante, cuando corta el silencio nocturno
El rugido salvaje de algún otro león,
Te crees en la selva, y el ojo, taciturno,
Se te vuelve en la sombra encendido carbón.
Entonces como otrora, se te afinan las uñas,
Y la garganta seca de una salvaje sed,
La piedra de tu celda vanamente rasguñas
Y tu zarpazo inútil retumba en la pared.
Los hijos que te nazcan, bestia caída y triste,
De la leona esclava que por hembra te dan,
Sufrirán en tu carne lo mismo que sufriste,
Pero garras y dientes más débiles tendrán.
¿Lo comprendes y ruges? ¿Cuándo escuálido un gato
Pasa junto a tu jaula huyendo de un mastín
Y a las ramas se trepa, se te salta al olfato
Que así puede tu prole ser de mísera y ruin?
Alguna vez te he visto durmiendo tu tristeza,
La melena dorada sobre la piedra gris,
Abandonado el cuerpo con la enorme pereza
Que las siestas de fuego tienen en tu país.
Y sobre tu salvaje melena enmarañada
Mi cuello delicado sintió la tentación
De abandonarse al tuyo, yo como tú, cansada,
De otra jaula más vasta que la tuya, león.
Como tú contra aquella mil veces he saltado.
Mil veces, impotente, me volví a acurrucar.
¡Cárcel de los sentidos que las cosas me han dado!
Ah, yo del universo no me puedo escapar.
Lectura preparada por Jaime Blázquez Romero
Introducción
He escogido dos poemas de los muchos que hay para hacer mi obra. Se llaman: “El canal” y “Primavera”. La representación durará aproximadamente unos 5 minutos. Los actores de esta obra serán mis compañeros de grupo: Daniel Sanz, Andrea Maldonado e Inmaculada Montes.
Dani: (caminando al lado del río San Juan): Qué buenos tiempos aquellos, cuando venía aquí cuando era pequeño y venía aquí con mis amigos, qué buenos recuerdos.
Andrea: ¡Hombre Dani! ¿Cómo tú por aquí?
Dani: He venido aquí de vacaciones a recordar aquellos tiempos cuando jugaba por aquí, e iba buscando colmenas de abejas, de las que se sacaba una riquísima miel.
Andrea: Qué buenos tiempos aquellos la verdad, cuando también cogíamos la barca de tu padre e íbamos navegando y explorando los rincones más oscuros, mira quién viene por ahí.
Inma: ¡¡Hola!! ¿De qué estabais hablando?
Dani: Estábamos recordando viejos tiempos. ¿Te acuerdas cuando cogíamos la barca?
Inma: Claro que sí, vosotros no parabais, tenía que llegar yo y decir basta, porque si no podríamos habernos perdido.
Dani y Andrea ríen
Andrea: La verdad es que sí.
Dani: Ojalá pudiéramos volver atrás y aprovechar al máximo ese tiempo que ahora añoramos. (Medio llorando)
Inma: Lo que se ha ido ya no vuelve.
Andrea: Bueno, cambiando de tema, ahora viene la primavera, y por fin vendrá el calorcito, hoy en mi jardín ya he visto las primeras mariposas.
Dani: La primavera es la época más feliz del año, todo el mundo sonríe, incluso las estrellas por la noche.
Inma: Me encanta la primavera, es cuando la naturaleza está más bella, siempre la llevo en el corazón.
Andrea: Yo también, me encanta la naturaleza, los pájaros en las ramas cantando, los árboles gruesos, llenos de ramas, las abejas creando miel, Mmmmm... ¡Me encanta la primavera!
Inma: Me acuerdo también que cuando era pequeña creé un panel para abejas para así conseguir miel.
Dani: ¿Oléis eso? Es el olor de la primavera que viene, el alto barranco mojado por la ría.
Andrea: Desde el mar que desde aquí vemos, vemos también a las gaviotas volando sobre el mar. ¡Vuelan, vuelan y vuelan!
EL CANAL (Languidez, 1920)
En la dulce fragancia
De la dulce San Juan,
Recuerdos de mi infancia
Enredados están.
Mi casa hacia los fondos
Tendía su vergel;
Allí canales hondos
Entre abejas y miel.
De enrojecidas ondas
Y pequeño caudal
Era el mío, entre frondas,
Predilecto canal.
Vagas melancolías
Llevábanme a buscar
En los oscuros días
Aquel dulce lugar.
Barquitos trabajaba
En nevado papel
y en el agua soltaba
Tan menudo bajel.
Y navegaban hasta
Que un recodo fugaz
Se interponía: ¡basta!
No los veía más.
Y al perder mi barquito
Solíanme embargar
Ideas de infinito
Y rompía a llorar.
Niña: ya presentías
Lo que ocurrir debió:
Todo, por otras vías,
Se ha ido y no volvió.
PRIMAVERA (El dulce daño, 1918)
¿Vendrás tú? Por mis jardines vuelan
Ya las primeras mariposas
Sobre las rosas.
Velan
De noche los cocuyos
Entre los yuyos.
Sonríen las estrellas
Pálidamente bellas.
¿Y vendrás tú? Se cubren
Alegres, mis floreros
De madreselvas.
Anda por los largos canteros
La risa azul del nomeolvides
Y se cargan las vides.
Selvas
Tengo en el corazón;
Árboles gruesos
Prietos de ramas;
Yuyos, retamas,
Flores de malvón,
Pájaros en las ramas,
Todo eso tengo en el corazón.
¿Y vendrás tú?
Mis manos
Fabricaron panales.
Yendo de rosa en rosa cogí miel;
Hice linos; no recuerdo de males.
El lecho mío es blanco
Y es Primavera. Huele
Bien, el alto barranco
Mojado por la ría.
Desde el mar que diviso
¿Vendrá tu vela?
Vuela,
Primavera es gacela
Fugitiva
Y furtiva,
¡Vuela!