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Benito Jerónimo Feijoo: la Defensa

Retrato de Feijoo


Sol Rodríguez. Retrato de Feijoo (CC BY-SA)

Benito Jerónimo Feijoo nació el 8 de octubre de 1676, en el Pazo de Casdemiro, y falleció el 26 de septiembre 1764 (87 años) en Oviedo. 

Cursó sus estudios primarios en el Real Colegio de San Esteban De Ribas de Sil, en el municipio de Nogueira de Ramuín.

En 1688, a los doce años, ingresó en la Orden Benedictina en el monasterio de San Julián de Samos.

Fue un religioso benedictino, ensayista y polígrafo español. Junto con el valenciano Gregorio Mayans constituye la figura más destacada de la primera Ilustración española.

Es notable su Defensa de las mujeres en un tratado que debió de tener un profundo efecto en las nobles con acceso a una educación ilustrada, quienes no cejaron hasta que se les reconoció un papel político hasta entonces inexistente, como la duquesa María Josefa Pimentel, así como el lugar merecido en la República de las Letras, como el que consiguió con mucho esfuerzo Emilia Pardo Bazán mas de un siglo después.

Enlace al proyecto “Aprender con las mujeres”: Feijoo, ¿defensor de las mujeres?

Condesa-duquesa de Benavente
Goya. Retrato de la Condesa-duquesa de Benavente, duquesa de Osuna (1785).



Defensa de las mujeres


Sol Rodríguez. Defensa de las mujeres, por Feijoo (CC BY-SA)

Introducción

Benito Jerónimo Feijoo fue un religioso benedictino, ensayista y polígrafo español. Nació el 8 de octubre de 1676 y falleció el 26 de septiembre de 1764.

Esta obra trata de la defensa de las mujeres y el género es ensayo.

Lectura

  1. Ya oigo contra nuestro asunto aquella proposición de mucho ruido, y de ninguna verdad, que las mujeres son causa de todos los males. En cuya comprobación hasta los ínfimos de la plebe inculcan a cada paso que la Caba indujo la pérdida de España, y Eva la de todo el mundo.

  1. Pero el primer ejemplo absolutamente es falso. El Conde D. Julián fue quien trajo los Moros a España, sin que su hija se lo persuadiese, quien no hizo más que manifestar al padre su afrenta. ¡Desgraciadas mujeres, si en el caso de que un insolente las atropelle, han de ser privadas del alivio de desahogarse con el padre, o con el esposo! Eso quisieran los agresores de semejantes temeridades. Si alguna vez se sigue una venganza injusta, será la culpa, no de la inocente ofendida, sino del que la ejecuta con el acero, y del que dio ocasión con el insulto; y así entre los hombres queda todo el delito.

  1. El segundo ejemplo, si prueba que las mujeres en común son peores que los hombres, prueba del mismo modo que los Ángeles en común son peores que las mujeres: porque como Adán fue inducido a pecar por una mujer, la mujer fue inducida por un Ángel. No está hasta ahora decidido quién pecó más gravemente, si Adán, si Eva; porque los Padres están divididos. Y en verdad que la disculpa que da Cayetano a favor de Eva, de que fue engañada por una criatura de muy superior inteligencia, y sagacidad, circunstancia que no concurrió en Adán, rebaja mucho, respecto de este, el delito de aquella.

  1. No por eso apruebo el arrojo de Zacuto Lusitano, que en la introducción al Tratado de Morbis Mulierum con frívolas razones quiso poner de bando mayor a las mujeres, haciendo crecer su perfección física sobre los hombres. Con otras de mayor apariencia se pudiera emprender ese asunto. Pero mi empeño no es persuadir la ventaja, sino la igualdad.

Conclusión

La conclusión de este texto es que Feijoo defendía la igualdad entre hombres y mujeres. Ya que en esa época las mujeres se consideraban inferiores a los hombres.

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