Retrato de María Zambrano
María Zambrano fue una mujer pensadora, filósofa y ensayista española. Nació el 22 de abril de 1904 en Málaga y murió el 6 de febrero de 1991 en Madrid, a los 87 años.
En su etapa de adulta, tenía el pelo corto, liso y negro. Ojos caídos, cejas finas, labios finos y nariz alargada y delgada, caracterizaron su rostro.
Hija de Blas Zambrano García de Carabante y Araceli Alarcón Delgado, ambos maestros. Su hermana fue Araceli Zambrano, 7 años menor, que según ella fue la alegría más grande de su vida. En su infancia, vivió en Madrid, se mudó a Segovia en su adolescencia, para años después, volver a su ciudad natal. Se casó con Alfonso Rodríguez Aldave en 1936 de quien se divorció en 1948.
Cursó bachillerato en el Instituto de Segovia, donde solo ella y otra mujer representaban al género femenino. Se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid, por su cuenta, debido a las limitaciones de su salud. También realizó un doctorado en la Federación Universitaria Escolar.
Se dedicó profesionalmente a ser profesora y colaboró en publicaciones como la Revista de Occidente, Cruz y Raya y Hora de España. Siempre mostró una actitud de líder, lo que la acercó a la vida política. Perteneció a la Alianza Republicano-Socialista, y participó en varios eventos nacionales de esta organización. Además, formó parte de la proclamación de la Segunda República.
María sufrió a lo largo de su vida una constante: su salud delicada. En la primera manifestación de su enfermedad (artrosis) se le llegó a dar por muerta tras un colapso de varias horas y una larga convalecencia. También le marcó mucho el exilio que tuvo que vivir debido a la Guerra Civil de España, aunque fue fuera de su país natal donde tuvo reconocimiento y comenzó a dársele valor a su trabajo como escritora y filósofa. En su país no contó con el apoyo necesario para darse a conocer en el momento oportuno.
Para Zambrano existen dos actitudes: la actitud filosófica, que se crea en el hombre cuando se pregunta algo, por ignorancia, y la actitud poética, la respuesta, en la que encontramos el sentido a todo. Es decir, el cuestionamiento humano sobre el origen de las cosas, y la necesidad que tiene de conseguir una respuesta. Estas actitudes constituirían la base de lo que ella misma llamará su "método".
Algunos de los títulos de sus obras fueron Horizonte del liberalismo (1930), Hacia un saber del alma (1934), Hacia un saber sobre el alma (1950), Delirio y destino (escrito en 1953 y publicado en 1989), De la aurora y El reposo de la luz (1986), Para una historia de la piedad (1989), entre otros.
Recibió varios premios y reconocimientos. Ya anciana, recibió los dos máximos galardones literarios concedidos en España: el Premio Príncipe de Asturias (1981), y el Premio Cervantes (1988).
Enlace al proyecto "Aprender con las mujeres": La mujer libre y pensadora: en el exilio.