Retrato de Emilia
Emilia Pardo Bazán (1851-1921), por Teresa Alonso Llofríu
Escritora, periodista y catedrática, nació en La Coruña en una familia aristocrática en 1851. También se la conoce como Condesa de Pardo Bazán, ya que Alfonso XIII le otorgó este título por su importancia en el mundo literario. Es considerada una de las mejores escritoras de la historia de la literatura española y fue la precursora del naturalismo en España. Galicia, su cultura y gentes serán siempre una inspiración y estarán presentes en sus obras.
Su padre ejerció en ella una gran influencia, ya que desde niña le dio gran libertad y le proporcionó una amplia educación. Fue una lectora voraz desde muy joven, cuya pasión le convertirá en una autodidacta de la literatura e incluso buscará aprender otros idiomas para poder leer autores en su lengua original. La lectura temprana de Feijoo y las opiniones de su padre originaron en ella la profunda defensa de los derechos de la mujer, una batalla constante que librará toda su vida.
Emilia Pardo Bazán era una mujer con sobrepeso que solía llevar peinados recogidos típicos de la época. Fue una mujer culta, con gran afán de saber, segura y crítica. Se casó con José Quiroga y fue madre de tres hijos. Además, tuvo una intensa vida social con políticos e intelectuales de la época y era aficionada a los debates, donde exponía sus opiniones y sus diferentes puntos de vista. Entre sus amistades destacan Giner de los Ríos, Pérez de Ayala, Emilio Castelar y Miguel de Unamuno, entre otros. Asimismo, mantuvo relaciones epistolares con muchos de los escritores de su tiempo como Menéndez Pelayo. En resumen, fue una escritora que estuvo muy presente en la vida social, cultural y literaria, donde se ganó la admiración y respeto de escritores, políticos e intelectuales de la época, aunque también alguna enemistad.
Comenzó escribiendo poesía y ensayo, pero también tiene artículos periodísticos, libros y crónicas de viajes, numerosos cuentos e incluso alguna obra dramática. Además fue editora, corresponsal en varios de los periódicos más importantes y una gran crítica literaria.
Emilia Pardo Bazán nació el 16 de septiembre de 1851 en La Coruña, Galicia. Murió con 69 años, el 12 de mayo de 1921 en Madrid. Durante su infancia vivió en La Coruña, aunque con 18 años se trasladó a Madrid con su marido.
Es hija única de una familia noble gallega: el conde pontificio de Pardo-Bazán, José María Pardo-Bazán y Mosquera, y Amalia María de la Rúa-Figueroa y Somoza. Se casó a los 19 años con José Quiroga y Pérez Deza. Se separó de su marido, debido a que le pidió que parase de escribir. Años más tarde mantuvo una relación con Benito Pérez Galdós. Desde su primer traslado a Madrid comienza a relacionarse con políticos e intelectuales de la época, entre ellos Giner de los Ríos. Tuvo también amistad con Pérez de Ayala, Miguel de Unamuno, Ramón de Campoamor, a cuyas tertulias acudía, o Wenceslao Fernández Flórez.
Emilia era una mujer de estatura media. Destacaba por su cara redonda, de ojos oscuro y tez clara. Tenía un voluminoso porte y un pelo muy rizado, oscuro en su juventud, y muy canoso en su madurez.
Fue educada en casa con los mejores profesores. Ya desde muy pequeña demostró su amor por la literatura y la escritura, comenzando a escribir pequeños relatos con apenas 10 años. Desde pequeña se negó a “estudiar” lo que su género obligaba como era música y economía doméstica. Su formación se basó en idiomas, literatura, historia y filosofía. Llegó a manejar con soltura el inglés, francés y alemán. A pesar de que quería ir a la universidad, no pudo al estar prohibido a las mujeres a finales del siglo XIX. Hizo de los libros y de sus amistades, su propia universidad.
En 1873, la familia Pardo-Bazán realizó un viaje por varias países de Europa, lo que despierta en Emilia la inquietud por los idiomas, con el deseo de leer a los grandes autores de cada país en su lengua original. Posteriormente agrupó todas sus crónicas en uno de sus libros de viajes, Por la Europa católica. En él Emilia Pardo Bazán abogaba por la necesidad de España de europeización.
Tuvo tres hijos: Jaime, Blanca y Carmen. Durante ese período realizó sus primeras publicaciones como escritora, el ensayo Estudio crítico de las obras del padre Feijoo y el libro de poemas Jaime (dedicado a su primer hijo), ambas obras de 1876.
Sus principales obras fueron Pascual López: autobiografía de un estudiante de Medicina (1879), Un viaje de novios (1881), La tribuna (1883), Los pazos de Ulloa (1886-1887), entre otras.
Pardo Bazán fue una gran propulsora de los derechos de las mujeres y dedicó su vida a defenderlos tanto en su trayectoria vital como en su obra literaria. En todas sus obras incorporó sus ideas acerca de la modernización de la sociedad española, sobre la necesidad de la educación femenina y sobre el acceso de las mujeres a todos los derechos y oportunidades que tenían los hombres. Quería igualar los derechos y oportunidades de hombres y mujeres, que su voz y pensamiento fuera igual de válido. En 1906 llegó a ser la primera mujer en presidir la Sección de literatura del Ateneo de Madrid, así como la primera en ocupar una cátedra de literatura en la Universidad Central de Madrid (a pesar de tener prohibida la educación universitaria las mujeres). Tuvo que sufrir el boicot de alumnos y profesorado, estando sola en la mayoría de sus clases. Además, fue nombrada Consejera de la Instrucción Pública por Alfonso XIII.
Emilia Pardo-Bazán y de la Rúa-Figueroa, o simplemente Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 16 de septiembre de 1851-Madrid, 12 de mayo de 1921). Vivió en La Coruña hasta que viajó a Madrid en su época hasta que muriese.
Es hija única de don José Pardo Bazán. Tuvo tres hijos con su pareja (Benito Pérez Galdós) llamados, Jaime Quiroga y Pardo Bazán, María de las Nieves Quiroga y Pardo Bazán, María del Carmen Quiroga y Pardo Bazán.
Emilia no era muy alta, tenía un pelo rubio recogido, en las fotos la verdad que ya se le ve bastante mayor, se le ve que no está en forma físicamente, seguramente no tenía tiempo para hacer deporte
Emilia fue una noble y novelista, periodista, feminista, ensayista, crítica literaria, poetisa, dramaturga, traductora, editora, catedrática y conferenciante española introductora del naturalismo en España. Fue una precursora en sus ideas acerca de los derechos de las mujeres y el feminismo. Reivindicó la instrucción de las mujeres como algo fundamental y dedicó una parte importante de su actuación pública a defenderlo. Entre su obra literaria una de las más conocidas es la novela Los pazos de Ulloa (1886).
Se le daba muy bien lo que hacía, parecía que el mundo hizo nacer a esta mujer para esto, era una persona brillante en lo que le gustaba.
Le gustaba mucho la literatura y el periodismo, eran sus pasiones, se dejaba todo en vivir para ello, después también le llamaban cosas como traductora y demás pero ella se centraba mucho en su trabajo y su objetivo.
Lo que sabemos de ella sobre sus opiniones es que pensaba que el mundo no paraba de apoyar al feminismo y al liberalismo en general. Era una persona que hasta que no consiguiera lo que quiere, no para.
Retrato de Fe en Doña Milagros de Emilia Pardo Bazán
Fe, más conocida como Feíta, es el séptimo retoño del matrimonio Neira. Tal apelativo no está exento de connotaciones injuriosas si tenemos en cuenta su aspecto físico, totalmente desaliñado y carente de cualquier atisbo de atractivo y que constituía, por ello, el objeto de burla de sus hermanas. Estas respetaban las normas que dictaba la sociedad y daban especial importancia a la apariencia, pues esta era un elemento fundamental para conseguir crear expectación entre el sector masculino. De igual forma, su padre, Benicio Neira, tampoco concibe con demasiado agrado el hecho de que su hija ignorara totalmente los asuntos de tocador, que percibía como algo necesariamente ligado al sexo femenino.
Así, advierte en ella cierta tendencia al marimachismo y tilda su aspecto de ―hombruno.
El aspecto físico no es sino una manifestación palpable del carácter de esta; carácter marcado por una fuerte tendencia a la rebeldía en todos los aspectos, que recuerda en gran parte al de su creadora, doña Emilia, pues ―dentro de sí lleva la simiente de la rebeldía: no puede aceptar muchos de los postulados de su sociedad porque no obedecen a ninguna lógica, porque los ve hipócritas y sin valor. Lo mismo sucederá en el caso de Feíta, pues mientras Rosa o Argos podrían asociarse con el prototipo de mujer decimonónica, Feíta es un ser excepcional, reflejo de la visión especial del mundo que tenía su creadora. Esta, al contrario que sus hermanas, no sentía ningún interés por emperifollarse, por el simple hecho de que lo concebía como una banalidad.
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